El diputado de Rusia Vyacheslav Nikonov y el presentador Dmitry Kiselev ridiculizaron públicamente el estado de las fuerzas armadas británicas y sugirieron que la estructura de defensa europea está en proceso de colapso. Las declaraciones fueron emitidas en la televisión estatal rusa, en un contexto marcado por el incremento del apoyo militar británico a Ucrania y la creciente tensión con el Kremlin.
Durante la transmisión, Kiselev ironizó sobre el tamaño del ejército británico al afirmar que “podría caber en el estadio de Wembley y aún habría espacio para algunos franceses”. Esta afirmación fue secundada por Nikonov, quien sostuvo que Europa no está en condiciones de sostener un esfuerzo bélico prolongado debido a la falta de financiamiento y producción de armamento.
El discurso del parlamentario ruso también incluyó una advertencia contundente sobre el futuro del continente, al sostener que “Occidente se está derrumbando como un castillo de cartas” y que el suministro de armas a Ucrania depende enteramente de la decisión de Estados Unidos, lo que deja a Europa en una posición de vulnerabilidad.

El contexto: aumento del apoyo británico a Ucrania
Las declaraciones del Kremlin se producen luego del anuncio del gobierno británico sobre una nueva partida de ayuda militar a Ucrania. El primer ministro Keir Starmer informó que el Reino Unido destinará 1.600 millones de libras para la compra de 5.000 misiles de defensa antiaérea, que serán producidos en Belfast. Además, se consolidará una “coalición de voluntarios” que incluirá tropas europeas con el objetivo de garantizar la estabilidad en la región.

Starmer advirtió que el Reino Unido debe estar preparado para “defender la paz” en Ucrania, o de lo contrario, el conflicto “llegará a nuestras costas”. Este mensaje subraya la percepción en Londres de que la agresión rusa representa una amenaza directa para Europa occidental.
El impacto de la tensión diplomática
Las declaraciones de Nikonov y Kiselev no solo responden a una estrategia propagandística, sino que también buscan desestabilizar la unidad occidental en torno a Ucrania. En este contexto, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski mantuvo una cumbre de emergencia en Londres con Starmer y otros 17 líderes europeos, antes de viajar a Sandringham para reunirse con el rey Carlos III.
La reunión se realizó poco después de que Zelenski se enfrentara al expresidente estadounidense Donald Trump en la Casa Blanca, donde este último le reprochó no haber mostrado suficiente gratitud por la ayuda militar brindada por Estados Unidos. Pese a las tensiones, Zelenski reiteró su voluntad de continuar con la cooperación occidental y de concretar un acuerdo con Washington para el suministro de recursos y armamento.
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