El reciente lanzamiento del módulo de alunizaje IM-2 de Intuitive Machines, que despegó el 26 de febrero a bordo de un Falcon 9 de SpaceX, presentó contratiempos para dos de las tres cargas útiles secundarias involucradas.
Aunque el módulo principal IM-2 se encuentra en “excelente estado de salud”, las naves espaciales Lunar Trailblazer de la NASA y Odin de AstroForge están atravesando complejas dificultades técnicas.
Problemas de comunicación y energía para Lunar Trailblazer
Lunar Trailblazer es una misión de la NASA en colaboración con Caltech y el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL). Consiste en una plataforma de 200 kg basada en la tecnología satelital de Lockheed Martin.
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Inicialmente, la nave se encendió correctamente y comenzó a transmitir datos con normalidad. Sin embargo, unas 12 horas después del despliegue, las comunicaciones se perdieron. Según la telemetría, se experimentaron “problemas intermitentes en el sistema de energía”, lo que generó incertidumbre sobre su capacidad operativa.
La NASA informó que el contacto se recuperó después de varias horas y que los controladores de misión están evaluando el sistema de energía y desarrollando posibles soluciones.
Lunar Trailblazer sigue una trayectoria de baja energía hacia la Luna, con maniobras de corrección de trayectoria programadas. Realizará sobrevuelos lunares el 3 de marzo y el 8 de mayo, antes de entrar en órbita lunar el 7 de julio.
En el marco del programa SIMPLEx (Small Innovative Missions for Planetary Exploration) de la NASA, el propósito de esta misión es mapear la cantidad y la forma del agua en la superficie lunar.
La nave Odin de AstroForge: Señales pero sin telemetría
La segunda nave espacial afectada es Odin, construida por la startup AstroForge con el ambicioso objetivo de sobrevolar el asteroide 2022 OB5 y evaluar su composición metálica.
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Desde su despliegue, la empresa tuvo dificultades para establecer comunicación completa con la nave. Aunque se detectan señales portadoras, la falta de telemetría impide evaluar su estado real.
El director ejecutivo de AstroForge, Matt Gialich, explicó que la recepción de señales indica un “estado positivo de energía”, lo cual es una señal alentadora. Sin embargo, persisten los desafíos para obtener telemetría y comandos adecuados.
Entre las posibles causas se encuentran problemas de hardware en la red terrestre, interferencias y posibles errores de configuración.
Para abordar estos inconvenientes, AstroForge envió comandos el 28 de febrero para activar un amplificador de potencia del transmisor, utilizando enfoques alternativos para el caso de un fallo en la computadora de vuelo de la nave.
La nave debería realizar una “quema de contingencia” aproximadamente seis días y medio después del lanzamiento para mantener su curso hacia el asteroide. Sin embargo, cualquier error en su posición podría dificultar el seguimiento con antenas de alta ganancia, comprometiendo la misión.
El resto de la misión: Chimera y el módulo IM-2 en buen estado
En contraste, la tercera carga útil secundaria, el vehículo de transferencia orbital Chimera de la startup argentina Epic Aerospace, se encuentra en buen estado y con un suministro de energía estable.
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Asimismo, el módulo de alunizaje IM-2, la carga principal de la misión, también goza de buena salud operativa.
Intuitive Machines comunicó que la nave realizará varias maniobras de corrección de trayectoria antes de intentar su alunizaje programado para el 6 de marzo.
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