Hubble revela un ecosistema dinámico en la galaxia de Andrómeda

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El Telescopio Espacial Hubble de la NASA proporcionó una visión sin precedentes del complejo ecosistema galáctico que rodea a la galaxia de Andrómeda, ubicada a 2,5 millones de años luz de la Tierra. Este estudio permitió analizar en detalle la interacción de Andrómeda con sus docenas de galaxias satélites, ofreciendo información sobre la evolución de estos sistemas a lo largo de la historia del universo.

Una vista aérea del sistema satelital

A simple vista, Andrómeda aparece como un objeto difuso en el cielo nocturno, con un tamaño angular similar al de la Luna llena. Sin embargo, más allá de su apariencia serena, un enjambre de galaxias enanas orbita alrededor de ella, formando un dinámico ecosistema estelar.

A través de más de mil órbitas de observación, el Hubble logró cartografiar en tres dimensiones estas pequeñas galaxias. Así, es posible reconstruir su evolución y su capacidad para formar estrellas durante los casi 14 mil millones de años de vida del universo.

Este ambicioso proyecto, cuyos hallazgos fueron publicados en The Astrophysical Journal, revela que el ecosistema de Andrómeda es notablemente distinto al de la Vía Láctea.

Mientras nuestra galaxia tuvo una historia relativamente estable, Andrómeda parece haber experimentado un pasado más turbulento, probablemente marcado por la fusión con otra gran galaxia hace varios miles de millones de años. Este evento, junto a una masa del doble de la de la Vía Láctea, podría explicar su abundante y variada población de galaxias satélites.

Hubble Andrómeda galaxia
Distribución de las galaxias satélites conocidas que orbitan la gran galaxia de Andrómeda (M31). El Telescopio Espacial Hubble fue utilizado para estudiar toda la población de 36 mini-galaxias circundadas en amarillo. Andrómeda es el objeto brillante en forma de huso en el centro de la imagen. Fuente: NASA.

Diferencias clave con la Vía Láctea

La observación detallada de Andrómeda permite obtener una perspectiva única sobre la evolución de las galaxias satélites, algo difícil de lograr dentro de la propia Vía Láctea debido a nuestra posición interna. Además, el estudio de otras grandes galaxias es limitado por su lejanía, lo que hace de Andrómeda un laboratorio ideal para este tipo de análisis.

“Hemos descubierto que la capacidad de las galaxias satélites para continuar formando estrellas depende directamente de su masa y de su proximidad a Andrómeda”, explicó Alessandro Savino, investigador de la Universidad de California en Berkeley y autor principal del estudio.

Esto confirma cómo la influencia gravitacional de una galaxia masiva puede afectar el crecimiento y evolución de sus compañeras más pequeñas.

Otro hallazgo sorprendente es la disposición de muchas de las galaxias satélites de Andrómeda. Éstas parecen estar confinadas a un mismo plano orbital y moverse en la misma dirección, un comportamiento inusual que aún no se comprende completamente.

Daniel Weisz, investigador principal del estudio, destacó la importancia de los descubrimientos. Según Weisz, aunque tradicionalmente se extrapola el comportamiento de la Vía Láctea a otras galaxias, estos nuevos datos sugieren una mayor diversidad en los procesos evolutivos de los sistemas galácticos.

Hubble
Fotomosaico realizado por el telescopio espacial Hubble.

Un pasado turbulento y una población estelar atípica

La galaxia satélite más brillante de Andrómeda, Messier 32 (M32), también presenta características intrigantes.

Los astrónomos creen que esta galaxia elipsoidal compacta podría ser el núcleo remanente de una galaxia más grande que colisionó con Andrómeda en el pasado. Aunque ahora carece de gran parte de su material original, su historia sugiere que los efectos de interacciones gravitacionales pueden alterar la estructura de las galaxias.

Otro fenómeno inesperado es la presencia de una población de galaxias enanas en Andrómeda que, a diferencia de sus contrapartes en la Vía Láctea, continuaron formando estrellas durante períodos mucho más prolongados de lo que predicen los modelos teóricos actuales.

“Este comportamiento no aparece en las simulaciones por computadora, representando un nuevo desafío para nuestra comprensión de la evolución galáctica”, señaló Savino.

El futuro de la investigación con Hubble y Webb

El Hubble ha permitido, por primera vez, medir los movimientos de las galaxias enanas en el sistema de Andrómeda.

En los próximos cinco años, nuevas observaciones con el Hubble y el Telescopio Espacial James Webb permitirán realizar un segundo conjunto de mediciones. Esto facilitará la reconstrucción de la historia del ecosistema galáctico y permitirá comprender su evolución a lo largo de miles de millones de años.

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Equipo de redacción de El Estratégico

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