La Fuerza Aérea de los Estados Unidos han estado evaluando cómo prepararse para un eventual conflicto contra potencias militares como China y Rusia. En un reciente evento en el Instituto Hudson, el general de división Joseph Kunkel, director de diseño de fuerzas, integración y juegos de guerra de la Fuerza Aérea estadounidense, afirmó que la adquisición de aeronaves más avanzadas no será suficiente para garantizar la victoria en una guerra futura.
Un enfoque más allá de la modernización de aeronaves
Durante la última década, la Fuerza Aérea ha trabajado en la modernización de su flota, incorporando cazas y bombarderos. Sin embargo, Kunkel enfatizó que la clave para el éxito no radica solo en la adquisición de tecnología avanzada, sino en una estrategia integral que permita una integración efectiva de los sistemas existentes y futuros.
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“No basta con reinventar la Fuerza Aérea. La victoria en un conflicto depende de cómo se integran las capacidades y sistemas disponibles, aprovechando la autonomía y la detección en todos los dominios operacionales”, explicó el general.
Amenazas y nuevas estrategias
Uno de los principales desafíos que enfrenta la Fuerza Aérea estadounidense es la creciente sofisticación de los sistemas de defensa antiaérea y antimisiles de sus adversarios, así como la proliferación de misiles balísticos y de crucero en regiones como Europa y el Indo-Pacífico. Estos factores han generado la necesidad de desarrollar nuevas estrategias operativas.
Según Kunkel, otro factor clave en la preparación para el futuro es el análisis detallado de las amenazas específicas que pueden afectar las operaciones aéreas y terrestres de la Fuerza Aérea. “El primer paso es definir la amenaza y entender cómo impacta nuestras operaciones. Solo entonces podemos desarrollar capacidades específicas para contrarrestarla”, afirmó.
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En este contexto, la adaptación de atributos de las capacidades aéreas se convierte en una prioridad, lo que implica una visión estratégica más amplia que la simple renovación de aeronaves. Esto se traduce en el desarrollo de tecnologías de comunicación seguras, sistemas de guerra electrónica y el fortalecimiento de la interoperabilidad con aliados.
La Fuerza Aérea ha implementado cambios en su entrenamiento y desarrollo de capacidades para adaptarse a estos nuevos desafíos. En 2023, el entonces secretario de la Fuerza Aérea, Frank Kendall, afirmó que el servicio estaba avanzando “con un sentido de urgencia para garantizar la disuasión y, si es necesario, la victoria”. Esto refleja la preocupación del Pentágono por mantener la superioridad aérea en un entorno donde el control del espacio aéreo ya no está garantizado, como lo ha demostrado el conflicto en Ucrania.
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