Según informó Bloomberg, Rusia está a punto de cerrar un acuerdo con Siria que le permitiría mantener una presencia militar limitada en el país tras el colapso del régimen de Bashar al-Assad, que, desde su caída en diciembre, Moscú inició la retirada de activos militares, lo que ha generado incertidumbre sobre su futuro papel en la región de Medio Oriente.
El Kremlin busca asegurar el acceso continuo a instalaciones estratégicas, en particular a la base naval de Tartus y a la base aérea de Khmeimim, que han sido fundamentales para las operaciones rusas en Siria desde 2015. En ese año, Rusia desplegó tropas para respaldar a Assad, utilizando tanto fuerzas terrestres como bombardeos aéreos para cambiar el curso de la prolongada guerra civil.

Como parte del posible acuerdo, se prevé que Moscú brinde asistencia a Damasco para contrarrestar la actividad del grupo Estado Islámico en el este del país, lo que, según las fuentes citadas por Bloomberg, también podría ayudar a equilibrar la influencia de Turquía en la región. El acuerdo se concreta tras la primera conversación telefónica oficial entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y el nuevo líder sirio, Ahmad al-Sharaa, sostenida el 12 de febrero.
El ministro de Defensa sirio, Murhaf Abu Qasra, sugirió a principios de este mes que la capacidad de Rusia para conservar sus bases dependerá de las concesiones ofrecidas a Damasco. De acuerdo con Reuters, el nuevo gobierno sirio habría exigido que Moscú entregue a Assad y a sus colaboradores más cercanos como condición para mantener las instalaciones.
Paralelamente, el tema también ha sido objeto de conversaciones entre Ucrania y el nuevo gobierno de Siria. El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, visitó Damasco el 30 de diciembre, y señaló que Kiev y Damasco comparten puntos de vista similares sobre la presencia militar rusa.

Sin embargo, los funcionarios occidentales se muestran cautelosos. La jefa diplomática de la UE, Kaja Kallas, advirtió que, a pesar de los crecientes esfuerzos humanitarios y de reconstrucción, se podrían restablecer sanciones si Damasco da “pasos equivocados”.
Con estos desarrollos, el futuro de la presencia militar rusa en Siria se perfila como un delicado equilibrio entre el mantenimiento de puntos estratégicos y las demandas del nuevo gobierno sirio. Este acuerdo, aun en proceso de formalización, podría marcar un hito en la reconfiguración de la influencia rusa en el Medio Oriente post-Assad.
Te puede interesar: Siria exige reparaciones a Rusia mientras crece la tensión por sus bases militares